5 grandes verdades de mudarte a Madrid [con GIFS]

febrero 03, 2018

Corregidme si me equivoco dejándome un comentario un poco más abajo, pero lo más difícil a la hora de independizarse y de irte a vivir con tu pareja es precisamente salir de tu zona de confort. Más de veinte años aprendiéndote el nombre de tus vecinos y sus mascotas para que de pronto te tengas que ir bien lejos y empezar de cero. No es justo, ¡maldita sea! 
¡Es jodido! Mucho, además. Si a eso le sumas que cambias de ciudad, el choque cultural es más que evidente. ¿Que menuda exagerada soy? Pues esperad a ver lo que significa ser una malagueña que se va a vivir a Madrid: 

1. En Madrid parece que todo el mundo va tarde

Y por ende, la que sí que acaba llegando tarde con tu andar normal de provincias, eres tú. En la calle,  en el centro comercial, en el metro... ya estoy tan que acostumbrada a que la gente me rebase al pasar por mi lado, que incluso agradezco la brisa que dejan al pasar. 
Y no oséis poneros a la izquierda en una escalera mecánica porque es que puede arder Roma, Santiago y cualquier divinidad que queráis adorar. 

2. Incluso entre los tuppers hay clases... y clases 

Imaginaos la escena, ¿vale? Anoche te sentiste creativa, viste un vídeo en Facebook de Tasty y te dijiste a ti misma: «joder, eso lo puedo hacer hasta yo». Así que con energías renovadas y dispuesta a no llevarte al trabajo el mismo tupper de macarrones cocidos con tomate Hacendado, empiezas cual alquimista borracho a mezclar los ingredientes que vas viendo en el vídeo. «¿Queso feta? No tengo, pero supongo que con un par de tranchetes sabrá igual, ¿no? Y ahora un poco de caldo de pollo, nah con agua bastará». Vamos que acabas con un batiburrillo que no se parece en nada a lo que tú querías y ya ni hablemos del sabor... pero tú te sientes como si fueras el mismísimo Ferrán Adriá

Y ahí que estás tú a la hora de la comida del día siguiente, con tu tupper que parece más el vómito del perro que algo comestible, cuando aparece un compañero envuelto por el delicioso olor de lo que únicamente puede ser comida con amor de madre. Y claro, ni Ferran Adriá ni hostias. Tú lo único que quieres y por lo que venderías tu alma al diablo es una buena tortilla huevona de tu señora madre. 


3. Comer fuera de casa te sale por una riñonada

Vale, tenía más que asumido que de Despeñaperros para arriba, eso de una tapita con la cerveza estaba más que descartado, ¿pero que un simple menú en el típico Bar Pepe te cueste como mínimo 12€? Por ahí sí que no paso. Con lo felices que somos por el sur con nuestro primero, segundo y postre casero por 6 eurillos.

Pero claro, siempre está la típica compañera de turno que te salta con un: «¡Ay, yo es que con una ensaladita, voy perfecta». Y va, claro que va. Con su mini ensalada que te entra en la palma de la mano y aún te sobra espacio y tú con más hambre que el perro de un ciego, bebiéndote dos litros de agua (del grifo, ¿eh? que aquí al menos está buena) y rezando para aguantar la tarde entera sin tener que comerte la pantalla del ordenador.


4. El concepto de Cerca pierde su significado

Para lo que sí que no estaba preparada cuando llegué aquí era para la inmensidad de esta ciudad. Vale sí, no es que me pillara de nuevas. Ya sabía que esto era grande, pero es que cuando quedas con alguien y te dice algo así como: «¿Por qué no quedamos en Ópera? Está cerca de tu casa» y tardas más de una maldita hora en llegar... pues te mosqueas. Esa distorsión espacial que parecen tener los madrileños puede resultar muy molesta cuando acabas de llegar. Por eso yo siempre voy con mi kindle en el bolso, porque sé que, vaya donde vaya, va a estar donde Judas perdió el mechero.


5. El carterista del metro es el nuevo hombre del saco

Cuando comentas a tus conocidos ( y con conocidos me refiero sobre todo a tu madre) que quieres mudarte a la capital, lo primero que te dicen es: «¿Madrid? Pero ahí roban en todos lados, ¿no? Más te vale llevar el bolso siempre bien agarrado». Al principio quieres hacerte la fuerte y decirles que no, que tampoco será para tanto. Pero es que en tu fuero interno, esa frase no para de repetirse una y otra vez, mientras intentas no escuchar a esa vocecilla que te dice que sí, que vas a ser la única pringada a la que van a robar en todo el vagón. 
Welcome to la gran ciudad, girl. 



¿Y vosotros, independizados, qué es lo que peor lleváis de vivir fuera de casa? ¡No dudéis en contárnoslo porque nos morimos de ganas de saberlo! 

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11 comentarios

  1. Mi pareja y yo, que somos malagueños, llevamos unos 8 meses viviendo en Soria y lo que más echamos de menos es el pescaíto, el mar, el clima y la gente, es decir.... TODO jajajaja.

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    1. Aish! Lo buenísimo de Madrid es que están tan acostumbrados a la gente de fuera y hay tanta gente de fuera que suelen ser muy hospitalarios y es fácil caer bien. Pero es verdad que a veces se echa en falta el calor del hogar <3

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  2. Lo peor son las distancias y el bullicio de Madrid sin duda !!!

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    1. Estamos totalmente deacuerdo contigo, hay que intentar evitar, en la medida de lo posible, los viernes y fines de semana por el centro. Y por supuesto las horas puntas en las carreteras que rodean la ciudad. A no ser que te muevas en moto, entonces disfruta de moverte libremente en la ciudad de las motos.

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  3. Muy buen post, resume bastante bien el independizarse a otra ciudad.

    Yo me independicé hace ya cinco años y medio, lo bueno es que me quedé en mi ciudad, por lo que el cambio fue solo a medias. Los primeros dos años de convivencia son los peores con diferencia jajaja, si los superas, se puede con todo.
    Con ganas de seguir leyendo aventuras en Madrid.

    ¡¡Besos!!

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    1. Gracias Alba!

      Sabemos que nos dejamos muchas cosas en el tintero, pero bueno es un pequeño resumen de nuestro primer año. Y si, poco a poco se va haciendo más fácil adaptarse.

      Esperamos verte en nuestras próximas entradas, un fuerte abrazo!

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  4. Creo que se os ha olvidado lo que más cuesta, al menos para mi... se trata de buscar piso, y es que cada vez va siendo más y más complicado acceder a una vivienda. Hoy día ya incluso se plantea uno si es preferible comprar directamente en lugar de seguir pagando alquileres que están por las nubes y que para colmo solo benefician al dueño de la casa que alquiles, puesto que lo que pagas da perfectamente para la hipoteca del piso e incluso más. Todo esto, si consigues acceder a un alquiler, porque la gente se da patadas por conseguir un piso en condiciones (de ahí que los precios estén por las nubes)...

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    1. Hola Juan fran, estamos preparando una entrada exclusivamente de lo que es buscar piso en Madrid, con su dificultad añadida si acabas de llegar y no tienes nóminas que justificar. No nos hemos olvidado, y llevas toda la razón en la parte de "pensar en comprar" en vez de alquilar, lo malo es que si ya de por si nadie te concede facilidades para un alquiler.. ¿Qué banco te va a dar un crédito para una casa? Un saludo amigo!

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  5. Jajajaja me ha encantado este post! Yo también soy Malagueña y me he mudado a Nueva Zelanda recientemente con mi pareja, pero antes de eso yo me mudé a Murcia por un año y él, que vivía en Madrid, se fue a Murcia a vivir conmigo. Desde los 18 tengo el sueño de vivir en Madrid, pero es verdad que allí el ritmo de vida es otra cosa (cuando vaya tendré que tomármelo con tu humor :P). Yo lo que más, más, MÁS echo de menos de MLG es la comida y los precios razonables de ésta. Ay, las tapitas... 😍

    Un saludo Independizados, ¡nos leemos! :)

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  6. Hola!!!
    No estoy independizada aún, pero me encanta leeros.
    Soy de Madrid pero de un pueblo a 40 - 50 minutos de la ciudad, así que imagina lo que para mi significa cerca xD
    Como vivo en una zona tranquila, cuando bajo a Madrid a exposiciones, restaurantes o cosas de ocio, me mentalizo para el estrés de la ciudad, tiene su punto pero para un rato, yo luego necesito la calma del campo. Por eso, me independizaré a algún pueblo ;)
    Lo del andar, tienes toda la razón, y las escaleras mecánicas... puff te bufan por casi todo.
    Como curiosidad, comportamientos parecidos he visto en Salamanca ciudad, les veía como con mucha prisa e irritables antes cualquier cosa, me estresan bastante.
    Me parecen muy bonitas estas diferencias entre ciudades, cada uno tiene sus cosas buenas y negativas. Y jo, entiendo que echéis de menos vuestro sitio, costumbres, la cultura donde habéis crecido, cuando te vas lejos es cuando más se valoran estas cosas.
    Aunque espero que disfrutéis muchísimo de vuestra aventura.
    ¡Mil besos pareja!

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  7. Jajaja que risa, nunca he estado en Madrid pero suena como cualquier ciudad grande. Y si, tienes que tener cuidado en el metro, el carterista es parte de el.

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